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Lorena Matute
Libertad alimentaria

¿Por qué abandono las dietas? No es falta de voluntad

Por Lorena Matute ·

Empiezas un lunes con toda la energía. Compraste lo que decía el plan, sacaste el pan de la casa y te prometiste que esta vez sí. El miércoles ya cuesta. El viernes hay un cumpleaños en la oficina. El domingo, después del almuerzo familiar, te sientes como si hubieras fallado otra vez.

Si alguna vez te preguntaste por qué abandono las dietas, quiero decirte algo desde el principio: no es porque te falte voluntad. Lo que pasa tiene una lógica, y cuando la entiendes, deja de pesar tanto.

¿Por qué abandono las dietas si empiezo tan motivada?

Al inicio la motivación está alta porque la dieta promete un cambio. Pero casi todas piden lo mismo: ignorar el hambre, prohibir alimentos y seguir reglas que no fueron pensadas para tu vida.

Y tu vida tiene horarios de trabajo, hijos, cansancio, reuniones, antojos, cumpleaños y almuerzos de domingo. Las reglas rígidas chocan con una vida que es flexible por naturaleza. Tarde o temprano, algo cede, y casi siempre cede la dieta.

El problema es que no lo vives como «esta dieta no encajaba conmigo», sino como «yo no sirvo para esto». Y ahí empieza el ciclo.

El ciclo de restricción, ansiedad y culpa

Muchas mujeres que llegan a mi consulta lo reconocen apenas lo ven escrito. Funciona más o menos así:

  1. Restricción. Te prohíbes alimentos, reduces mucho las porciones o te saltas comidas.
  2. Hambre y preocupación. Empiezas a pensar en comida más que antes. Lo que no puedes comer ocupa tu cabeza.
  3. Ansiedad y antojo. El alimento prohibido gana poder. Cualquier emoción fuerte lo vuelve más urgente.
  4. Se rompe la dieta. Comes más de lo que querías, a veces con sensación de descontrol.
  5. Culpa. «Ya arruiné todo», «no tengo fuerza de voluntad».
  6. Nueva restricción para compensar. Mañana comes menos, empiezas otra dieta el lunes, y el ciclo vuelve a girar.

Cada vuelta deja un poco más de desconfianza en ti misma. Por eso, con los años, cada dieta nueva se siente más difícil que la anterior.

¿Es falta de fuerza de voluntad?

No. Y esto no es solo una frase para que te sientas mejor.

La investigadora Janet Polivy, de la Universidad de Toronto, revisó los estudios sobre restricción de alimentos y concluyó que tanto la falta de comida como las dietas autoimpuestas parecen llevar a atracones cuando la comida vuelve a estar disponible. También describió efectos psicológicos como la preocupación constante por la comida, una mayor reactividad emocional, el ánimo bajo y la dificultad para concentrarse.

Es decir, lo que sientes cuando haces dieta no es un defecto de tu carácter. Es la respuesta esperable de tu cuerpo y de tu mente a la restricción.

El NIDDK, de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, lo dice de forma parecida: hacer dieta de manera poco saludable, como saltarse comidas, no comer lo suficiente o evitar ciertos tipos de alimentos, puede contribuir a los atracones. Y la psicóloga Susan Albers, de Cleveland Clinic, señala que comer de forma restrictiva es uno de los mayores detonantes del comer emocional.

Pedirle a la voluntad que le gane al hambre todos los días, mientras trabajas, cuidas a tu familia y duermes poco, es pedirle algo que casi nadie sostiene por mucho tiempo.

¿Qué dice la investigación sobre las dietas a largo plazo?

En 2007, un equipo de la Universidad de California en Los Ángeles, encabezado por Traci Mann, publicó en la revista American Psychologist una revisión de estudios sobre los resultados a largo plazo de las dietas de restricción calórica.

Encontraron que entre un tercio y dos tercios de las personas que hacen dieta recuperan más peso del que perdieron. Además, los autores advirtieron que esos estudios probablemente subestiman el problema por limitaciones en cómo se hicieron, y que no mostraban de forma consistente mejoras importantes en la salud.

Conviene leerlo con matices: la revisión habla de dietas de restricción calórica, no dice que cuidar lo que comes no sirva. De hecho, Polivy recomienda como estrategia a largo plazo una alimentación saludable y equilibrada, sin restricciones específicas de alimentos. Justamente ese es el camino.

Señales de que estás atrapada en el ciclo de las dietas

Revisa si te reconoces en algunas de estas frases:

  • Empiezas dietas nuevas cada cierto tiempo, casi siempre un lunes.
  • Tienes una lista mental de alimentos buenos y alimentos prohibidos.
  • Cuando comes algo prohibido, sientes que ya da igual y sigues comiendo.
  • Te pesas para decidir cómo te vas a sentir ese día.
  • Compensas: si comiste de más, al día siguiente comes muy poco.
  • Piensas en comida mucho más de lo que quisieras.
  • Evitas reuniones o celebraciones por miedo a lo que vas a comer.

Si marcaste varias, no es para alarmarte. Es información valiosa para empezar distinto.

¿Qué hacer en lugar de empezar otra dieta?

Salir del ciclo no es pasar de la restricción al descontrol. Es construir otra relación con la comida, una que puedas sostener sin pelearte contigo.

Mentalidad de dieta Hábitos con libertad
Reglas que vienen de afuera Señales que vienen de tu cuerpo
Alimentos prohibidos Todos los alimentos tienen lugar
Todo o nada Constancia imperfecta
Empezar el lunes Empezar en la próxima comida
Compensar con menos comida Volver a tu ritmo normal
Culpa después de comer Curiosidad por lo que pasó

Algunos pasos concretos para empezar:

  1. Come con regularidad. Llegar con hambre extrema a la noche hace que cualquier plan se derrumbe.
  2. Quita la etiqueta de prohibido. Cuando un alimento deja de estar vetado, suele perder urgencia.
  3. Escucha tu hambre y tu saciedad. Pregúntate antes de comer si es hambre física o si estás sintiendo algo.
  4. Suma en lugar de restar. Agrega verduras, proteína, agua o una caminata, en vez de quitar cosas.
  5. Un hábito a la vez. Elige uno y sostenlo antes de sumar el siguiente.
  6. Cambia la forma en que te hablas. Nadie construye hábitos a punta de insultos.
  7. Busca otras formas de calmarte. Descanso, movimiento, conversación, pausas. La comida puede acompañarte, pero no tiene que cargar con todo.

Si tienes una condición de salud que requiere indicaciones de alimentación específicas, sigue siempre las de tu médico. Salir de la mentalidad de dieta no significa ignorarlas.

A veces el ciclo va más allá de las dietas y puede estar relacionado con un trastorno de la conducta alimentaria. Busca acompañamiento profesional si:

  • Tienes atracones frecuentes con sensación de pérdida de control.
  • Compensas con vómitos, laxantes, ayunos largos o ejercicio excesivo.
  • Sientes un miedo intenso a subir de peso.
  • La comida y el peso ocupan tu mente casi todo el día.
  • La ansiedad o la tristeza te acompañan de forma persistente.

Pedir ayuda no es un fracaso. Es la forma más seria de cuidarte.

Salir del ciclo es posible

Dejar las dietas da miedo al principio, porque te enseñaron que sin reglas estrictas perderías el control. Pero lo que suele pasar es lo contrario: cuando la comida deja de ser una batalla, se vuelve más tranquila.

Ese es el recorrido que propongo en mi método: pasar de la culpa a la conciencia, de la conciencia a hábitos reales, de los hábitos a la libertad y, desde ahí, al bienestar.

Si sientes que ya probaste de todo y quieres intentarlo de una forma distinta, sin prohibiciones ni castigos, puedes agendar una consulta conmigo. Empezamos por escucharte.

Preguntas frecuentes

¿Por qué recupero el peso después de una dieta?

Una revisión publicada en American Psychologist encontró que entre un tercio y dos tercios de quienes hacen dietas de restricción calórica recuperan más peso del que perdieron. La restricción es difícil de sostener y el cuerpo y la mente responden con más hambre y más preocupación por la comida.

¿Dejar las dietas significa comer cualquier cosa?

No. Significa cambiar las reglas rígidas por hábitos que puedas sostener: comer con regularidad, escuchar el hambre y la saciedad, y dejar de clasificar los alimentos en buenos y prohibidos. La libertad alimentaria también incluye cuidarte.

¿Puedo cuidar mi alimentación sin hacer dieta?

Sí. Puedes sumar verduras, proteína, agua y movimiento sin prohibirte nada, un hábito a la vez. Si tienes una condición de salud que requiere indicaciones específicas, sigue las de tu médico.

¿Cuándo necesito ayuda de un psicólogo o un médico?

Si tienes atracones con sensación de pérdida de control, compensas con vómitos, laxantes, ayunos o ejercicio excesivo, o piensas en comida y peso casi todo el día, busca ayuda profesional. Son señales que merecen acompañamiento especializado.

Fuentes

Este artículo es informativo y no reemplaza una valoración médica o psicológica.

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